14.9.10

Listas (enésimo)

Las listas sirven para muchas cosas. Para demostrarle al universo que tienes Trastorno Obsesivo-Compulsivo. Para recordar cómo funcionaba el formato condicional del Excel, por si algún día tienes que volver a diseñar presupuestos. Para tener una visión global. Para que no se te olviden las cosas pequeñas con las que aderezar los días que se parecen demasiado entre sí. Para no olvidar, en general. Pero, sobre todo, sirven para tacharlas.

Personalmente, hay pocas cosas que me gusten tanto como tachar cosas de listas.

Tengo la lista de libros recomendados de la agenda del cole de cuando teníamos ¿15? años, y sigo apuntando los títulos cuando me da por leer clásicos; en esa línea, tengo la bibliografía completa del máster y la intención de sentirme tremendamente cultivada cuando la llene de S en la casilla "Leído". Tengo mi famoso Excel de organización vital, en el que estoy aprendiendo que si se puede reprogramar no hace falta poner la casilla en rojo y señalarme que la vida es lo que pasa mientras uno hace planes. Tengo ahora mismo, junto a la mesa, la lista de cosas que mirar/hacer en Internet de cuando estaba en la playa incomunicada (3 to go), la lista de asignaturas de las que espero poder matricularme en breve, la lista de la compra con lo que se quedó pendiente por el escaso surtido del Dia, y otra lista de compras para aprovecharme de la generosidad de mi madre cuando vayamos de tiendas el viernes. Tengo también listas absurdas relacionadas con mis adicciones facebookeras a los mundospersistentes (lo que he aprendido este verano, madre), y una lista de posturas de yoga por chakras para cuando acabe esta locura y pueda organizarme una horita para mí todos los días.

Pero además, arrastro desde no sé ni cuándo una lista de tareasbastanteurgentes que nunca parecen ser lo suficientemente urgentes como para emprenderlas inmediatamente, mezclada con cosasquenohagonuncaymegustaríahacer y hoy ha sido el gran día.

He tachado "perder el miedo a hacer entrevistas de trabajo", he tachado "ponerme tacones", he tachado "maquillarme de otra manera", he tachado "confirmar mi nivel de inglés" (pendiente tachar sacarme un certificado superior al que tengo, pero eso será otro día), he tachado "decir que no cuando me ofrezcan un puesto que no me interesa", he tachado "pedir cita para solucionar lo de la mandíbula", he tachado "averiguar la cobertura de mi póliza sanitaria", he tachado "enterarme del estado de mi recurso de reposición y si puedo cambiar la dirección de notificación", he tachado "solucionar matrícula" (al menos, queda pospuesto hasta la próxima semana), he tachado "ver vuelos NYC", he tachado "quedar con mi potencial director de tesis", he tachado "Releer La ética del hacker y el espíritu de la era de la información".

Y ahora me siento tan tremendamente bien que creo que me voy a hacer una lista nueva, de cosas sencillísimas, sólo para poder reproducir esta sensación mañana, y pasado, y al otro.

3 comentarios:

Javier Rujas Martínez-Novillo dijo...

Madre mía, ¡qué productividad! Así da gusto. Y encima voy y te mando hoy mismo una lista de becas de doctorado (esta no es para poner X, eh).

La abajo firmante dijo...

xD No, pero anda que no molaría... ;)

PD: Media vida trabajando por el anonimato y me vienes a comentar con nombre y apellidos. Estarás contento... :P

PD2: Mala influencia. Estoy acompañando a Benjamin con Billie Holiday. No puedo sentirme más pedante.

Mirta P. Brisa dijo...

Cuando te solucionen el problema de la mandíbula, cuéntamelo y me ahorro algunos pasitos.
Todo está genial.
:)

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