10.1.08

Astenia

Llevo dos días en duermevela. Es raro, es como si de pronto me hubieran dado un mazazo en la cabeza. El hecho de no saber muy bien qué narices ponerme a hacer cuando estoy despierta, claro, ayuda. Me he terminado El corazón helado, de Almudena Grandes, con sus mil páginas, en cero coma tres, la verdad es que me he enganchado como hacía mucho que no me enganchaba a un libro. Claro, que hablando de guerra civil suma muchos puntos. Pero en fin, que no me apetece leer, no me apetece coser, no me apetece cocinar, no me apetece limpiar, no me apetece salir, así que duermo, duermo, sueño cosas rarísimas y cosas no tan raras, me despierta la policía preguntando por un supuesto antiguo vecino al que no he visto en mi vida, me despierta mi madre hablando de juegos de toallas de oferta, me despierta mi padre preguntando cómo estoy, me despiertan todo el rato, el despertador suena horas y horas, pero yo vuelvo momentáneamente, miro alrededor, y sólo pienso "¡pero si no estoy dormida!", y otra vez, ceporril, y me salto la rehabilitación pero voy al médico, y tomo jarabe para la tos, House me advierte de que potenciará el efecto del Alprazolam y estaré "algo más adormilada", yo pienso que es físicamente imposible, y ahora me pregunto para qué narices ponerme el despertador mañana, si es que no tengo nada que hacer, nada que pensar, nada que decir.
Necesito volver al trabajo ya.

1 comentario:

Jane dijo...

Porque lo de marcarte ritmos de trabajo tú sola no funciona, ¿no? Y dirás, ¿para hacer qué? y te respondo: para buscarle un nombre a la serie o fijar personajes, por ejemplo... tsk... así no hago carrera de ti, ¿eh? =-p

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