31.12.09

2010

En ocho horas y algo estaremos diciendo adiós a 2009. Al año en que cogí mi vida tal y como la conocía, tal y como la planeaba, y tal y como yo y otros muchos esperábamos que fuera, la empaqueté, y la saqué al contenedor, y me quedé mirando cómo se la llevaba el camión de la basura.
El año que se llevó a Cactus.
Un año asqueroso que se merece montones y montones de patadas en el culo.
A 2010, bromas con DNIs aparte, le vamos a pedir un poco lo que al mago de Oz: cerebro, valentía y corazón. Y a falta de volver a casa, un plan. Una vida propia. Mejor o peor, pero con sentido.
Y cruzaremos los dedos y adelantaremos un pie y buscaremos todo tipo de supersticiosos ritos de entrada y salida deseando creer que los cambios de año pueden cambiarlo todo.
Feliz año nuevo, a todos.

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