Cuanto se podía decir se dijo antes, cuando era divertido y loco y necesario y solo había comas y "sólo" llevaba tilde.
Cuanto no se puede decir sigue sin ser dicho. Sigue sin tener su hueco, ni en el 2.0 ni el Word. Ni en el cuaderno.
La hiperestesia a veces es inenarrable.
Pero si pudiera contarlo, si simplemente pudiera contarlo, quizá podría llegar a escribir algo que algún día pudiera mirar de frente. Un espejo antirreflectante.
A veces lo peor que puede pasar es tener qué contar.
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Habla tú también. No dejes que esto sea sólo un monólogo.